Traducción jurada

Una traducción jurada es una traducción oficial con validez legal ante las administraciones públicas, siendo la única forma de acreditar la validez de un documento en un país donde no es oficial el idioma del texto original, asegurando que los contenidos de ambos documentos tanto el original como la traducción coincidan plenamente.

Dichas traducciones solamente pueden efectuarse por traductores jurados quienes, además de su formación y experiencia, han prestado un juramento profesional ante un tribunal que les ha conferido la autorización para traducir ciertos documentos oficiales. Un organismo oficial puede exigir que la traducción de tales documentos sea llevada a cabo y firmada por un traductor jurado, dependiendo del tipo de documento y del país de destino.

A partir del 1 de enero de 2009 entró en vigor una nueva ley para traductores e intérpretes jurados por medio de la cual se les imponen condiciones estrictas al nivel de educación, la capacidad profesional y continua formación de actualización a los traductores jurados. Usted puede tener la seguridad de que nuestros traductores jurados están registrados en el nuevo registro oficial de intérpretes y traductores.

¿Querría tener la traducción jurada de un documento oficial? Escanee el documento con un valor de resolución de 300 dpi, y envíenos dicho documento escaneado (véase Contacto). Recibirá por correo electrónico nuestra oferta sin compromiso y, si acepte la oferta, no es necesario que pase personalmente para entregarnos los documentos oficiales.

Légalización y apostilla

A veces es necesario legalizar una traducción jurada de un documento. El procedimiento de legalización implica que diversas instancias sellan el documento. Cada instancia certifica la firma de la instancia inferior. Este procedimiento comienza en el juzgado donde está inscrito el traductor jurado. El juzgado legaliza la firma del traductor. Luego debe legalizar el documento ante el Ministerio de Justicia, después ante el Ministerio de Asuntos Exteriores y finalmente ante la embajada del país pertinente.

Por suerte en 1961 se tomó la determinación de simplificar este largo procedimiento burocrático. Todos los países que firmaron la Convención de La Haya, acordaron que únicamente se requiere un sello para legalizar un documento en un país extranjero. Por lo tanto si usted necesita una apostilla, sólo debe ir al juzgado. Sin embargo si necesita una legalización para un país que no ratificó la Convención de La Haya, aún debe seguirse el antiguo y extenso trayecto de legalización.